La actriz y cantante Brigitte Bardot, uno de los rostros más emblemáticos del cine francés y referente cultural de las décadas de 1950 y 1960, falleció a los 91 años este domingo 28 de diciembre, según informó la fundación que lleva su nombre a través de redes sociales.
De acuerdo con la agencia AFP, la intérprete murió en su residencia de La Madrague, en Saint-Tropez, en la Costa Azul francesa. Hasta el momento no se han dado a conocer las causas de su fallecimiento. Con su partida, desaparece una de las últimas grandes figuras del cine francés clásico, tras la muerte de Alain Delon en 2024.
Bardot alcanzó fama internacional con películas como Y Dios creó a la mujer (1956), La verdad (1960) y El desprecio (1963), cintas que consolidaron su imagen como símbolo de sensualidad y modernidad en la pantalla grande. Aunque su carrera cinematográfica fue relativamente breve, su impacto en la industria y en la cultura popular fue duradero.
Además del cine, desarrolló una exitosa trayectoria musical. Su colaboración con Serge Gainsbourgen la canción Je t’aime… moi non plus, grabada originalmente en 1967, se convirtió en una pieza icónica por su tono provocador y marcó una época en la música francesa.
Tras alejarse del espectáculo, Bardot se volcó al activismo por los derechos de los animales, causa a la que dedicó gran parte de su vida. Sus campañas contra la caza de focas en Canadá, especialmente en la década de 1970, la posicionaron como una de las voces más visibles en la defensa animal a nivel internacional.
No obstante, su figura también estuvo rodeada de controversias. En el ámbito político expresó posturas cercanas a la ultraderecha francesa, mostrando simpatía por Jean-Marie Le Pen y, posteriormente, por su hija Marine Le Pen. Asimismo, sus declaraciones sobre temas de género y feminismo generaron fuertes críticas.
En sus últimos años, Brigitte Bardot permaneció alejada de la vida pública, recluida en sus propiedades de Saint-Tropez, con problemas de movilidad y dedicada a su fundación. Su legado, complejo y multifacético, permanece como parte esencial de la historia del cine y la cultura francesa.