El artista británico David Hockney, reconocido internacionalmente por sus icónicas pinturas de albercas y por su influencia en el arte pop del siglo XX y XXI, falleció a los 88 años de edad. Su muerte fue confirmada a través de reportes de su entorno cercano, sin que hasta el momento se haya informado la causa.
Hockney nació y creció en el norte de Inglaterra, en Bradford, en un entorno marcado por una educación estricta y conservadora. Desde joven se rebeló contra las normas establecidas y comenzó a explorar temas y títulos provocadores en su obra, en una época en la que la homosexualidad aún era castigada con penas de cárcel en el Reino Unido. Estas experiencias marcaron profundamente su lenguaje artístico y su visión del mundo.
Durante la década de 1960 se trasladó a Londres, donde se integró al movimiento del arte pop británico y alcanzó notoriedad por su estilo distintivo y su personalidad pública. En ese periodo se relacionó con figuras destacadas del ámbito artístico y cultural, consolidando su ascenso como una de las voces más influyentes de su generación.
A comienzos de los años sesenta viajó a Estados Unidos y posteriormente se estableció en Los Ángeles, ciudad que transformó su obra al incorporar la luz y los colores de California. Fue ahí donde desarrolló sus célebres representaciones de piscinas, escenas de vida cotidiana y figuras humanas, asociadas a una sensación de libertad creativa que definió gran parte de su producción.
Entre sus obras más reconocidas destaca “Portrait of an Artist (Pool with Two Figures)”, una pintura que alcanzó un valor récord en el mercado del arte contemporáneo al venderse por más de 90 millones de dólares en subasta, consolidando su estatus como uno de los artistas vivos más influyentes de su tiempo.
En etapas posteriores de su vida, Hockney alternó residencias entre Estados Unidos, Reino Unido y Francia, donde exploró nuevos paisajes y técnicas, incluyendo el uso de tecnología digital como el iPad para crear obras. Sus últimos años estuvieron marcados por una intensa producción artística centrada en paisajes naturales y cambios estacionales.
Su legado abarca más de seis décadas de trabajo continuo, en las que redefinió la pintura contemporánea con una mirada luminosa, personal y experimental, convirtiéndose en una figura clave del arte moderno británico.