El exgobernador de Virginia Occidental y exsenador demócrata de Estados Unidos, Jay Rockefeller, murió a los 89 años en su residencia de Washington, luego de dedicar casi cinco décadas a la política y al servicio público.
Rockefeller falleció la noche del jueves 5 de noviembre, informó Mary Stewart, vicepresidenta de asuntos externos de la cadena pública WETA, donde su esposa, Sharon Percy Rockefeller, ocupa el cargo de presidenta y directora ejecutiva. Hasta el momento no se ha dado a conocer la causa de su muerte.
Nacido el 18 de junio de 1937 en Nueva York, John Davison Rockefeller IV, conocido como Jay Rockefeller, pertenecía a una de las familias más acaudaladas de Estados Unidos. Era bisnieto de John D. Rockefeller, fundador de la petrolera Standard Oil, y sobrino de Nelson Rockefeller, quien fue vicepresidente del país durante el gobierno de Gerald Ford.
A diferencia de otros integrantes de su familia, vinculados al Partido Republicano, Jay desarrolló su carrera política dentro del Partido Demócrata.
Su acercamiento a Virginia Occidental comenzó en 1964, cuando se trasladó a una comunidad minera para participar en un programa de atención a sectores empobrecidos. Esa experiencia marcó su trayectoria y lo llevó a permanecer en el estado, donde inició su carrera política como legislador local.
En 1976 ganó la gubernatura de Virginia Occidental y fue reelegido cuatro años después. Posteriormente, en 1984, consiguió un escaño en el Senado federal, donde permaneció durante cinco periodos consecutivos, hasta su retiro en enero de 2015.
Durante sus 30 años en el Senado impulsó iniciativas relacionadas con la cobertura médica para menores de familias de bajos ingresos, la protección de los consumidores, el desarrollo de infraestructura de telecomunicaciones y los beneficios de salud para trabajadores mineros.
También presidió los comités de Comercio, Asuntos de Veteranos e Inteligencia del Senado. Desde este último cargo participó en investigaciones sobre la información utilizada por el gobierno de George W. Bush para justificar la invasión de Irak en 2003.
Rockefeller reconoció posteriormente que se arrepentía de haber votado en 2002 a favor de autorizar la intervención militar estadounidense en ese país.
Entre sus proyectos para Virginia Occidental destacó su participación en la llegada de Toyota al estado. En 1996 contribuyó a que la compañía japonesa instalara una planta de componentes para motores en Buffalo, una inversión que se convirtió en una importante fuente de empleos para la región.
Tras anunciar su retiro político, aseguró que no podía imaginar una carrera más gratificante que la que había desarrollado al servicio de los habitantes del estado.