El senador republicano Lindsey Graham, uno de los principales aliados del presidente Donald Trump y una de las figuras más representativas del ala conservadora de Estados Unidos, falleció a los 71 años, informó su oficina a través de un comunicado.
La muerte del legislador ocurre en un momento clave para el Partido Republicano, ya que Graham era uno de los operadores políticos más cercanos al mandatario en el Senado y uno de los principales impulsores de su agenda legislativa y de política exterior.
Representante de Carolina del Sur desde 2003, Graham construyó una larga trayectoria en el Congreso marcada por su postura de línea dura en temas de migración, seguridad nacional y defensa. En los últimos años se convirtió en un férreo defensor de Israel, promovió sanciones contra Rusia y mantuvo una posición confrontativa frente a Irán, además de respaldar el apoyo militar a Ucrania.
Su relación con Donald Trump estuvo marcada por un giro político. Durante la campaña presidencial de 2016 fue uno de sus críticos más severos dentro del Partido Republicano, llegando incluso a cuestionar públicamente su candidatura. Sin embargo, tras la llegada de Trump a la Casa Blanca, ambos estrecharon su relación y Graham pasó a convertirse en uno de sus aliados más leales y en una pieza clave para impulsar sus prioridades legislativas.
En junio pasado, Graham había obtenido una amplia victoria en las elecciones primarias republicanas para buscar un nuevo mandato por Carolina del Sur y era considerado el favorito para conservar el escaño en los comicios de noviembre. Su fallecimiento obliga ahora al Partido Republicano a definir con rapidez un reemplazo para evitar que su mayoría en el Senado se vea afectada en un periodo decisivo para la aprobación de iniciativas impulsadas por la administración Trump.
Tras conocerse la noticia, Donald Trump lamentó la muerte del senador y lo describió como un “verdadero patriota estadounidense”, además de destacar la estrecha amistad y colaboración política que mantuvieron durante los últimos años. Diversos líderes republicanos y mandatarios extranjeros también expresaron sus condolencias y reconocieron la influencia que Graham ejerció en la política estadounidense y en los asuntos internacionales.