Margaret Hamilton, pionera de la informática y responsable de liderar el desarrollo del software de vuelo de las misiones Apolo de la NASA, murió a los 90 años. Su trabajo fue fundamental para que Neil Armstrong y Buzz Aldrin lograran alunizar en 1969.
El Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT) confirmó el fallecimiento de Hamilton, ocurrido el 30 de septiembre de 2026. La institución destacó sus aportaciones a la informática y la ingeniería, así como su participación en el desarrollo de los primeros sistemas computacionales que permitieron llevar astronautas a la superficie lunar.
Uno de los momentos en los que quedó demostrada la importancia de su trabajo ocurrió durante la misión Apolo 11, el 20 de julio de 1969. Mientras el módulo lunar Eagle descendía hacia la superficie, la computadora de a bordo comenzó a emitir alertas debido a una sobrecarga de tareas.
El sistema registró las alarmas 1202 y 1201, que indicaban que la computadora estaba saturada. Sin embargo, el software desarrollado por el equipo de Hamilton permitió priorizar las funciones esenciales y continuar con el alunizaje, en lugar de detener por completo las operaciones.
La capacidad del programa para reconocer errores y dar prioridad a las tareas críticas contribuyó a que la misión siguiera adelante y Armstrong se convirtiera en el primer ser humano en caminar sobre la Luna.
Nacida en 1936 en Paoli, Indiana, Hamilton estudió Matemáticas y comenzó su trayectoria profesional en el MIT en 1959, donde participó en proyectos de programación antes de incorporarse al programa Apolo.
En 1965 se integró al equipo encargado de desarrollar el software de navegación y control de las naves espaciales. Con el tiempo, asumió el liderazgo de los equipos responsables de los programas utilizados en las misiones tripuladas.
Su trabajo contribuyó a consolidar la ingeniería de software como una disciplina propia, en una época en la que la programación todavía no tenía el reconocimiento que alcanzaría décadas después.
Hamilton defendió la importancia de diseñar sistemas capaces de anticipar errores y responder ante situaciones inesperadas, un principio que resultó decisivo para las misiones espaciales y que sigue siendo relevante en el desarrollo de tecnologías actuales.
Tras su participación en el programa Apolo, fundó empresas dedicadas al desarrollo de software y sistemas informáticos. Su trayectoria también recibió reconocimientos internacionales.
En 2016, el entonces presidente de Estados Unidos, Barack Obama, le otorgó la Medalla Presidencial de la Libertad, la máxima distinción civil del país, por sus contribuciones al programa espacial y a la ingeniería de software.
La imagen de Hamilton junto a una enorme pila de códigos impresos, tomada en 1969, se convirtió con el paso de los años en una de las fotografías más representativas de la historia de la informática y del papel de las mujeres en la ciencia.