Maricarmen Abascal, una mujer de 87 años que fue desalojada de la vivienda donde vivió durante siete décadas, murió este miércoles en Madrid después de permanecer 15 días hospitalizada. Su caso se convirtió en uno de los principales símbolos de las protestas por el derecho a la vivienda en España.
El desahucio ocurrió el pasado 23 de septiembre en un inmueble de la calle Alcalde Sáinz de Baranda, en el distrito madrileño de Retiro. Maricarmen salió del domicilio en camilla y fue trasladada al Hospital Gregorio Marañón, donde permaneció ingresada hasta su fallecimiento.
La mujer había vivido alrededor de 70 años en ese departamento y, de acuerdo con sus representantes, pagaba 500 euros mensuales de renta. La propiedad, perteneciente a la empresa Urbagestión, reclamaba un alquiler de 2 mil 650 euros mensuales, mientras organizaciones de inquilinos buscaban alternativas para evitar el desalojo.
La ejecución del desahucio provocó movilizaciones en Madrid. Miles de personas salieron a las calles bajo el lema “Ni una Maricarmen más”, mientras que posteriormente se instaló una acampada en la Puerta del Sol para exigir medidas frente a los desalojos y el encarecimiento de la vivienda.
En los días posteriores, los representantes de Maricarmen y la propiedad alcanzaron un acuerdo que contemplaba su regreso al domicilio una vez que recibiera el alta médica. El pacto establecía un nuevo contrato de alquiler por ocho años y una renta que no superaría 30 por ciento de sus ingresos netos. Sin embargo, la mujer murió antes de poder regresar a su casa.
El Sindicato de Inquilinas, que acompañó a Maricarmen durante el proceso, informó de su fallecimiento y cuestionó que la solución llegara después de que permaneciera hospitalizada tras el desahucio. La organización aseguró que continuará con las movilizaciones por el derecho a la vivienda.
El caso de Maricarmen también llevó el debate sobre los desahucios y el acceso a la vivienda al ámbito político, en medio de las protestas que se han extendido por distintas ciudades españolas.