El Gobierno de la Ciudad de México aseguró el Refugio Franciscano, ubicado en la alcaldía Cuajimalpa, tras detectar múltiples irregularidades en el manejo y cuidado de perros y gatos que permanecían en el lugar. El inmueble operaba como albergue animal y fue intervenido luego de una investigación iniciada por denuncias ciudadanas.
La Fiscalía General de Justicia de la Ciudad de México informó que las indagatorias comenzaron en diciembre de 2025, luego de que vecinos y activistas alertaran sobre condiciones de hacinamiento, insalubridad y deficiencias severas en la atención veterinaria. A partir de estas quejas, personal especializado realizó inspecciones y dictámenes de medicina veterinaria forense.
Como resultado de las diligencias, se documentaron probables actos de maltrato o crueldad contra al menos 936 animales, en su mayoría perros, además de un grupo de gatos. Tras la intervención, 21 animales fallecieron pese a recibir atención médica especializada, mientras que 57 permanecen hospitalizados bajo resguardo del Gobierno capitalino; de ellos, 37 son gatos y 20 perros.
Las valoraciones veterinarias revelaron cuadros alarmantes de salud. Entre los hallazgos se reportaron casos de desnutrición severa y caquexia, con animales en estado corporal crítico, así como situaciones opuestas de obesidad extrema vinculadas a dietas inadecuadas y falta de control nutricional.
En el caso de los perros, se detectaron enfermedades dermatológicas generalizadas, como alopecia extensa, dermatitis grave, infecciones cutáneas y heridas abiertas sin tratamiento. También se identificaron padecimientos ortopédicos y neurológicos, lesiones crónicas en extremidades, secuelas permanentes, así como tumores, masas y lesiones ulcerativas.
Respecto a los gatos, las autoridades señalaron la presencia de enfermedades respiratorias persistentes, evidenciadas por secreciones nasales y oculares, estornudos constantes y la ausencia de medidas de aislamiento sanitario para evitar contagios.
Las inspecciones permitieron constatar condiciones de hacinamiento extremo, jaulas sin ventilación o sin techo, acumulación de heces y orina, falta de iluminación natural y ausencia de áreas destinadas al aislamiento de animales enfermos. De acuerdo con la Fiscalía, este entorno provocaba dolor, sufrimiento y estrés prolongado en los animales.
Las autoridades indicaron que la investigación continúa y que se determinarán las responsabilidades correspondientes conforme a la ley.