Miles de mujeres de Tigray, en el norte de Etiopía, continúan enfrentando las consecuencias de la violencia sexual sufrida durante la guerra entre 2020 y 2022. Organizaciones locales han documentado miles de testimonios de violaciones y otras agresiones, mientras el impacto sanitario persiste pese al acuerdo de paz firmado en noviembre de 2022.
La Oficina Regional de Salud de Tigray informó que la prevalencia del VIH alcanzó 3 por ciento en 2024, más del doble del 1.4 por ciento registrado antes del conflicto. El dato surgió de un estudio realizado entre mayo y septiembre de 2024 por autoridades sanitarias, el Instituto de Salud de Tigray y la Universidad de Mekelle, con apoyo del Fondo de Población de las Naciones Unidas.
La guerra también afectó el acceso a servicios médicos. Un estudio publicado en 2026, basado en registros de siete centros de salud de Mekelle entre 2005 y marzo de 2025, identificó 13 mil 478 diagnósticos de VIH y documentó una alteración importante en el diagnóstico y seguimiento durante los años del conflicto.
Human Rights Watch documentó que mujeres de Tigray sufrieron violaciones y otras formas de violencia sexual, particularmente en zonas ocupadas por tropas eritreas. La organización también señaló que persisten desplazamientos y tensiones en la región pese al acuerdo de paz.
Las sobrevivientes enfrentan además pobreza, desplazamiento y estigma, mientras organizaciones humanitarias advierten dificultades para acceder a atención psicológica, servicios de salud sexual y reproductiva, pruebas de VIH y tratamiento. La recuperación de Tigray continúa marcada por las consecuencias de la guerra y la falta de recursos para atender a las víctimas.