Los murciélagos probablemente se originaron en Europa hace unos 65 millones de años y desde ahí comenzaron una expansión que los llevó primero a África y posteriormente a Asia, América y Australia, de acuerdo con un nuevo estudio.
La investigación, considerada la más amplia realizada hasta ahora sobre la evolución de estos mamíferos, combinó información genética y fósil para reconstruir su historia. Los científicos analizaron los genomas de 103 especies, representantes de las 21 familias de murciélagos reconocidas, además de 44 fósiles.
Los resultados sitúan el origen de los murciélagos en Europa durante el Paleoceno tardío, periodo que comenzó después de la extinción de los dinosaurios no avianos. Desde esa región, sus primeros descendientes se desplazaron hacia África y, posteriormente, diferentes grupos se expandieron hacia otros continentes.
Este hallazgo contradice hipótesis anteriores que habían ubicado el origen de los murciélagos en África, Asia o América del Norte. La investigación señala que la elevada capacidad de desplazamiento de estos animales y un registro fósil fragmentario habían dificultado determinar con precisión dónde surgieron.
El estudio también aporta información sobre dos de las características que distinguen a los murciélagos: el vuelo propulsado y la ecolocalización. El análisis de fósiles, incluido el género extinto Vielasia, indica que la ecolocalización ya estaba presente en una etapa muy temprana de la evolución del grupo.
Además de reconstruir su árbol evolutivo, los investigadores generaron un amplio conjunto de información genética que podrá utilizarse para estudiar características de los murciélagos como su longevidad, resistencia a enfermedades y adaptación.
Los murciélagos representan aproximadamente una quinta parte de las especies de mamíferos conocidas y cumplen funciones ecológicas como la dispersión de semillas y la polinización. El nuevo mapa de su evolución podría servir como base para investigar cómo desarrollaron estas capacidades a lo largo de millones de años.