Una nueva controversia entre autoridades británicas y plataformas tecnológicas se encendió luego de que Elon Musk reaccionara públicamente a los cuestionamientos del primer ministro del Reino Unido, Keir Starmer, sobre la difusión de imágenes generadas por inteligencia artificial. El debate surgió a raíz de la circulación de contenidos manipulados en redes sociales, entre ellos representaciones explícitas creadas con herramientas de IA.
La reacción de Musk se dio al compartir una publicación en la red social X que mostraba una imagen generada artificialmente del jefe de Gobierno británico en bikini. En el mensaje replicado, se señalaba que otros sistemas de inteligencia artificial, como los desarrollados por Google y OpenAI, también pueden generar imágenes similares bajo ciertas solicitudes, por lo que se cuestionaba el énfasis puesto sobre Grok y la plataforma X. Musk respondió que este enfoque responde a un intento por limitar la libertad de expresión.
Las declaraciones del empresario se producen después de que Starmer criticara de manera directa a X por la propagación de ‘deepfakes’ explícitos creados con Grok, incluidos contenidos sexualizados. El Gobierno británico ha expresado preocupación por el impacto de este tipo de materiales, especialmente cuando involucran a mujeres y menores, mientras el cruce de señalamientos reaviva el debate sobre regulación, responsabilidad tecnológica y libertad de expresión en el entorno digital.