Narcolaboratorios agravan la crisis ambiental en México
evangelio | 27 julio, 2024

Bandejas, contenedores y hasta cilindros de gas, son algunos de los utensilios que se usan para la fabricación de droga sintética, muchas veces estos objetos son arrastrados por las lluvias desde laboratorios clandestinos, lo que provoca la llamada narco-contaminación.

El medioambientalista Mauro Aguirre Zazueta, que estudia la preservación de la flora y fauna que están en peligro en el serrano municipio de Cosalá, en Sinaloa, señaló que “sí afecta, porque manejan ácidos y son muy peligrosos; si los derramas en una planta, pues la planta no va a durar mucho tiempo viva, se van a secar”.

Sin embargo, el daño medioambiental en México por los residuos en el proceso de elaboración de estas sustancias es desconocido.

Una investigación de Quinto Elemento Lab encontró que las autoridades mexicanas encargadas de manejar y perseguir los crímenes medioambientales no han intervenido en ningún caso de contaminación ocasionada por laboratorios clandestinos.

No es por falta de información. En los últimos cinco años, la cifra de laboratorios descubiertos a nivel nacional ha crecido más de 16 veces, de 58 en 2018 a 948 en 2023, revelaron cifras de la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena).

La misma Sedena reporta la incautación de 488 mil 707 kilogramos y un millón 215 000 litros de químicos y precursores en los laboratorios asegurados desde 2018. Son equivalentes a 17 contenedores de carga largos y más de 40 pipas de las que transportan combustible Pemex repletos de químicos peligrosos, capaces de causar envenenamiento, intoxicación, discapacidad temporal, hemorragias cerebrales y hasta la muerte a las personas que están en contacto con ellos prolongadamente.

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Como un ejemplo del impacto al medio ambiente, en México fueron asegurados 556 mil 308 kilogramos de metanfetamina entre 2018 y 2023.

La ONU estima al menos seis kilogramos de desechos por cada kilo de esta droga producida ilegalmente, y en algunos casos podría ser aún mayor.

Los químicos empleados para la fabricación de droga sintética matan de inmediato la flora en los sitios donde fueron instalados los narcolaboratorios, mientras sus desechos son arrastrados por el agua o terminan en el subsuelo.

En ambos casos ocasiona la muerte de animales y representa un riesgo latente para los humanos. Los espacios contaminados pueden tardar hasta 25 años en recuperarse.

Solicitudes a través de la Ley de Transparencia de parte de Quinto Elemento Lab encontraron nulos diagnósticos por parte del gobierno sobre este daño ambiental.

Tampoco hay evidencia de protocolos que deban seguir las primeras personas que llegan a los laboratorios, ni quienes decomisan las sustancias peligrosas, ni quienes deberían resarcir el daño al ecosistema.

La mayoría de los narcolaboratorios fueron encontrados, en Sinaloa, Durango, Michoacán y Jalisco. Pero la producción de droga sintética aumenta tan rápido que ya se han detectado laboratorios clandestinos en más de la mitad de los 32 estados, extendiendo la narco-contaminación por el territorio nacional.

Los laboratorios clandestinos en México están ubicados en las áreas más remotas del país, a menudo en los ecosistemas más frágiles de la Sierra Madre Occidental y a lo largo de los bosques de manglares costeros. Ahí se evita la detección por parte de las autoridades a la vez que se encuentran fuentes de agua esenciales para fabricar las drogas sintéticas.

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