Nochebuena bajo fuego: El terror se apodera de Escuinapa en plena víspera navideña
evangelio | 24 diciembre, 2025

La tarde de este miércoles, el espíritu festivo en el sur de Sinaloa fue sepultado por el estruendo de explosiones y ráfagas de fusiles de alto calibre. En Escuinapa, lo que debería ser una jornada de paz y reuniones familiares se convirtió en un escenario de alerta máxima cuando detonaciones masivas sacudieron las colonias El Roblito, Pueblo Nuevo y Loma Bonita. El impacto de las explosiones fue de tal magnitud que vecinos reportaron vibraciones violentas en cristales y estructuras, comparando la sensación con el estallido de bombas que estremecieron el suelo de sus hogares, obligando a las familias a buscar refugio en las habitaciones más aisladas mientras densas columnas de humo blanco se elevaban sobre el horizonte urbano.

 

Este nuevo episodio de violencia no es un hecho aislado, sino la continuación de una semana sangrienta que ha dejado una huella de muerte y destrucción en el municipio. Apenas el pasado 17 de diciembre, una jornada de enfrentamientos paralizó la región con un saldo de tres fallecidos y el incendio de cinco vehículos, incluyendo bloqueos en la autopista Mazatlán-Tepic. La situación escaló nuevamente el domingo 21 de diciembre, cuando el fuego cruzado cobró la vida de otras tres personas, destacando trágicamente la muerte de dos víctimas colaterales: un taxista alcanzado por una bala perdida y un repartidor atropellado por una camioneta de sujetos armados en pleno centro de la ciudad.

 

A pesar del despliegue de fuerzas federales y la llegada de refuerzos tras los 22 homicidios registrados en el estado durante el último fin de semana, la seguridad en Escuinapa sigue siendo frágil. Apenas un día antes de esta Nochebuena violenta, las autoridades detuvieron a dos menores de edad en posesión de un arsenal, lo que subraya la preocupante tendencia de reclutamiento forzado en la zona. Hasta el momento, las corporaciones de seguridad mantienen un operativo en los alrededores de las zonas de conflicto, pero el silencio oficial sobre el saldo del enfrentamiento de hoy mantiene a la población en un estado de vulnerabilidad constante, transformando las cenas de Navidad en un amargo refugio contra la guerra que azota al estado.

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