La gobernadora de Nueva York, Kathy Hochul, ha declarado formalmente el estado de emergencia para más de la mitad de los condados del estado, ante la llegada de una poderosa tormenta invernal que amenaza con sepultar la región bajo capas récord de nieve. La medida, anunciada este viernes, busca movilizar de manera inmediata recursos financieros, equipo pesado de limpieza y personal de la Guardia Nacional para asistir a las comunidades que se encuentran en la trayectoria directa del fenómeno meteorológico. “Estamos garantizando que nuestras agencias cuenten con las herramientas necesarias para responder a la tormenta antes de que las nevadas se vuelvan generalizadas”, afirmó Hochul.
La emergencia se produce en un momento crítico del invierno, afectando no solo a la ciudad de Nueva York y sus zonas metropolitanas, sino a gran parte del noreste de Estados Unidos. Las autoridades han advertido que las condiciones para viajar serán “extremadamente peligrosas o imposibles” a partir de esta noche debido a la acumulación de nieve y las ráfagas de viento que reducirán la visibilidad a cero. Se espera que los sistemas de transporte público sufran retrasos significativos y que el suministro eléctrico pueda verse comprometido en las áreas rurales debido al peso del hielo sobre las líneas de alta tensión.
Con la ciudad de Nueva York en alerta máxima, los equipos de emergencia han comenzado el despliegue de toneladas de sal y maquinaria en las principales arterias viales. Se ha instado a la población a permanecer en sus hogares y a evitar desplazamientos innecesarios para permitir el paso libre de las barredoras de nieve. Este estado de emergencia marca uno de los desafíos climáticos más severos del cierre de 2025, poniendo a prueba la infraestructura de resiliencia urbana de la Gran Manzana y la capacidad de respuesta coordinada entre los condados afectados y el gobierno federal.