Nueva York declaró este lunes una emergencia estatal por el aumento de casos de sarampión, mientras Pensilvania superó los mil contagios en lo que representa el mayor brote registrado en ese estado en más de tres décadas.
La gobernadora de Nueva York, Kathy Hochul, emitió una orden ejecutiva para ampliar el número de profesionales de la salud autorizados a aplicar vacunas contra el sarampión y realizar pruebas para detectar la enfermedad. La medida incluye a paramédicos, personal de emergencias médicas avanzadas, farmacéuticos y matronas.
Hasta el 3 de octubre, Nueva York acumulaba 108 casos de sarampión durante 2026, de los cuales siete corresponden a la ciudad de Nueva York y 101 al resto del estado. Desde mediados de julio se han registrado 92 contagios en 18 condados, principalmente en comunidades rurales con bajos niveles de vacunación.
La orden también contempla agilizar las pruebas para casos sospechosos y establece que las aplicaciones de la vacuna triple viral (contra sarampión, paperas y rubéola) sean notificadas a los registros estatales de inmunización en un plazo de 72 horas.
Mientras tanto, Pensilvania llegó a mil 4 casos, luego de que el brote comenzó en abril al oeste de Filadelfia. De acuerdo con las autoridades sanitarias, 198 personas han sido hospitalizadas y cinco han muerto a causa de la enfermedad.
El repunte de contagios ocurre en un año particularmente grave para Estados Unidos. Los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) contabilizan cerca de 3 mil 900 casos de sarampión en el país durante 2026, la cifra más alta desde 1991.
Estados Unidos declaró eliminado el sarampión en 2000, después de mantener durante años altas coberturas de vacunación. Sin embargo, la cobertura infantil ha caído por debajo del 95 por ciento, nivel considerado necesario para evitar la transmisión sostenida del virus.
El sarampión es una enfermedad altamente contagiosa que puede prevenirse mediante la vacunación, por lo que las autoridades sanitarias han insistido en mantener actualizados los esquemas de inmunización ante el incremento de casos.