La exportación de ganado mexicano hacia Estados Unidos se reanudó en el cruce fronterizo de Columbus, Nuevo México, luego de permanecer cerrado durante casi dos años por las medidas sanitarias para contener el gusano barrenador.
El paso fronterizo comenzó a recibir reses procedentes de México tras la aplicación de nuevos controles veterinarios y sanitarios para evitar la propagación de esta plaga, cuyas larvas se alimentan de tejido vivo y pueden afectar al ganado, animales silvestres, mascotas e incluso a las personas.
Las medidas incluyen revisiones veterinarias, verificación de tratamientos y antecedentes sanitarios, inspecciones por autoridades mexicanas y estadounidenses, así como baños insecticidas para eliminar posibles parásitos antes del ingreso de los animales.
Columbus se convirtió en el tercer cruce estadounidense en reanudar las importaciones de ganado mexicano bajo este esquema. El cierre había afectado a productores y negocios fronterizos, además de reducir el suministro de animales para la industria ganadera estadounidense, que enfrenta dificultades para recuperar sus hatos tras años de sequía.
Antes de las restricciones, Estados Unidos importaba alrededor de un millón de cabezas de ganado mexicano al año. Aunque la reapertura permitirá recuperar gradualmente el intercambio comercial, especialistas advierten que el restablecimiento de los hatos será lento, por lo que no se prevé una reducción inmediata en los precios de la carne.