Observatorio en Apatzingán advierte omisión del Estado ante el desplazamiento forzado en México
evangelio | 25 abril, 2026

El desplazamiento forzado interno en México continúa sin un registro oficial ni una tipificación penal específica, lo que mantiene el fenómeno en condiciones de invisibilidad institucional y limita la atención a las víctimas, de acuerdo con el Observatorio Regional de Seguridad Humana de Apatzingán.

El organismo señala que la falta de un marco legal impide dimensionar la magnitud del problema y establecer cifras comparables con otros delitos, lo que deja fuera de políticas públicas a comunidades afectadas, especialmente niñas, niños y adolescentes.

El tema ha sido señalado también en el ámbito internacional por la relatora de la Organización de las Naciones Unidas para los derechos de las personas desplazadas, Cecilia Jiménez-Damary, quien tras una visita a México en 2022 recomendó la creación de una ley nacional, un registro oficial de víctimas y mecanismos de restitución de derechos.

En Michoacán, aunque existe un comité interinstitucional para la atención del desplazamiento forzado, el observatorio advierte que su funcionamiento es limitado y que una iniciativa de ley elaborada en ese marco permanece detenida desde 2023 sin ser enviada al Congreso estatal.

La organización señala que la ausencia de resultados concretos ha provocado que la atención del fenómeno dependa principalmente de registros periodísticos y documentación de organizaciones en territorio.

En su seguimiento, el observatorio identifica al menos tres etapas de desplazamiento en el estado: una primera a inicios de siglo vinculada a la presencia de grupos criminales, una segunda entre 2013 y 2015 durante el surgimiento de autodefensas, y una tercera a partir de 2020 asociada a la incursión de nuevos grupos delictivos en diversas regiones.

En ese periodo, municipios como Aguililla, Coalcomán y Tepalcatepec han registrado desplazamientos, mientras que Apatzingán ha pasado de ser un punto de refugio a una zona de expulsión de población.

Se han documentado episodios recientes en comunidades donde cientos de personas han abandonado sus hogares tras hechos de violencia, con estimaciones basadas en registros locales y censos comunitarios.

También se han registrado inconsistencias en las cifras oficiales sobre desplazamientos, con variaciones entre reportes estatales y municipales, lo que refuerza la ausencia de un sistema unificado de registro.

El observatorio advierte que, mientras no exista una ley nacional y un padrón oficial, el desplazamiento forzado continuará sin reconocimiento pleno, pese al impacto que mantiene en miles de familias en el país.

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