La ola de calor que afecta a Europa obligó a productores de vino espumoso en Italia a adelantar la vendimia para evitar que las altas temperaturas alteren las características de las uvas. En la región de Franciacorta, algunas cosechas comenzaron hasta 10 días antes que el año pasado y cerca de un mes antes que hace tres décadas.
Berlucchi, uno de los principales productores de Franciacorta, inició la recolección el 2 de agosto, después de que varias semanas con temperaturas de entre 37 y 38 grados Celsius y lluvias por debajo del promedio aceleraran la maduración de las uvas.
Para preservar su calidad, los trabajadores comenzaron a cortar los racimos alrededor de las 4 de la mañana, bajo iluminación artificial, y llevan las uvas a las prensas antes de que aumente la temperatura. Las condiciones de calor también han obligado a modificar los horarios laborales y suspender las actividades durante las horas de mayor temperatura.
La situación es especialmente delicada para los vinos espumosos, debido a que requieren uvas con mayor acidez y menor concentración de azúcar que los vinos tranquilos. Un retraso de apenas unos días puede provocar que variedades como Chardonnay pierdan las características necesarias para su elaboración.
Las altas temperaturas también obligan a enfriar las uvas antes de prensarlas para proteger el mosto de mayor calidad. Algunas bodegas han incrementado el ritmo de procesamiento y mantienen sus prensas operando hasta entrada la noche para atender la cosecha adelantada.
Franciacorta no es la única zona afectada. Sicilia comenzó la recolección de uvas para vinos tranquilos desde finales de julio y algunas áreas de Toscana también adelantaron sus trabajos.
Los productores italianos señalan que deberán comenzar a vigilar los viñedos cada vez antes para identificar el momento adecuado de cosecha. El adelanto también se observa en otras regiones vitivinícolas de Europa, como Francia y Alemania, ante temperaturas más extremas y cambios en los patrones climáticos.