La Organización de las Naciones Unidas (ONU) advirtió que transmitir en vivo la ejecución por fusilamiento de Nidal Hasan, condenado por matar a 13 personas en una base militar de Estados Unidos en 2009, podría constituir una forma de tortura y una violación del derecho internacional.
Ravina Shamdasani, portavoz de la Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos, señaló que las ejecuciones públicas representan un trato o castigo cruel, inhumano o degradante, por lo que su transmisión en directo también contravendría la prohibición absoluta de la tortura.
La advertencia ocurre después de que el Pentágono confirmara su intención de transmitir en vivo el fusilamiento de Hasan, programado para el próximo 3 de diciembre en la base militar de Fort Hood, Texas. El secretario de Defensa estadounidense, Pete Hegseth, sostuvo que se permitirá al público presenciar el procedimiento, aunque todavía no se han detallado los mecanismos para hacerlo.
Hasan, un excomandante del Ejército estadounidense y psiquiatra militar, fue condenado a muerte por el ataque armado perpetrado el 5 de noviembre de 2009 en Fort Hood, donde asesinó a 13 personas e hirió a otras 32.
De concretarse, la ejecución sería la primera realizada por el Ejército estadounidense desde 1961 y se llevaría a cabo mediante un pelotón de fusilamiento, método aprobado por el presidente Donald Trump a recomendación de Hegseth.
La ONU también advirtió que incumplir la prohibición de la tortura podría convertir la ejecución en arbitraria y derivar en una violación del derecho a la vida.
El senador republicano Tom Tillis calificó de repugnante la posibilidad de transmitir el procedimiento y cuestionó que el país adopte prácticas asociadas con ejecuciones públicas en regímenes autoritarios.
Mientras tanto, el Pentágono mantiene su intención de realizar la transmisión, pese a los cuestionamientos sobre las implicaciones éticas y le