La llegada de una nueva ola de calor a Estados Unidos durante el fin de semana podría elevar las temperaturas a niveles que ponen en riesgo la final del Mundial 2026, advirtió un informe de la Secretaría para el Cambio Climático de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), que alertó sobre el impacto creciente del cambio climático en el desarrollo del torneo.
El organismo señaló que el calentamiento global está intensificando “fenómenos meteorológicos extremos y olas de calor en todo el mundo”, efectos que ya han afectado partidos de la fase de grupos del campeonato, con condiciones que han obligado a modificar la dinámica de algunos encuentros.
Entre los casos más relevantes se encuentran los partidos Arabia Saudí–Uruguay y Suecia–Túnez, disputados con temperaturas superiores a los 28 grados Celsius, umbral a partir del cual la Federación Internacional de Futbolistas Profesionales (FIFPRO) recomienda suspender o reprogramar los encuentros debido al riesgo para la salud de los jugadores.
El informe también recordó la suspensión durante dos horas del partido entre Francia e Irak por una tormenta eléctrica, un hecho sin precedentes recientes en Copas del Mundo, al tratarse del primer evento climático que interrumpe un encuentro mundialista desde 1974.
La ONU explicó que no basta con medir la temperatura ambiente, por lo que utiliza el índice de temperatura de bulbo húmedo global (WBGT), que evalúa el estrés térmico real en el cuerpo humano al considerar variables como humedad, viento y radiación solar. Bajo este parámetro, al menos 25 partidos ya se habrían disputado en condiciones con alta probabilidad de calor extremo.
El organismo alertó además que la ola de calor prevista para este fin de semana podría afectar directamente partidos clave del torneo, incluyendo la final en la zona de Nueva York/Nueva Jersey, dos encuentros de cuartos de final y el partido por el tercer lugar, debido a niveles peligrosos de estrés térmico.
De acuerdo con el análisis, al menos una cuarta parte de los 104 partidos del Mundial (aproximadamente 26 encuentros) están programados en condiciones consideradas de “calor extremo”.
La ONU subrayó que, aunque los jugadores cuentan con atención médica constante, los aficionados también enfrentan riesgos significativos debido a las altas temperaturas, las aglomeraciones en estadios y los traslados en transporte público durante condiciones climáticas adversas.
El informe advierte además que las ciudades anfitrionas del sur y del interior de Estados Unidos y México son las más expuestas, especialmente aquellas con recintos al aire libre como Miami, Kansas City y Filadelfia, donde aumenta la probabilidad de alcanzar niveles peligrosos de calor, lo que podría generar condiciones desiguales para los equipos durante la competencia.