Más de 33 mil palestinos fueron desplazados por la fuerza de tres campos de refugiados en Cisjordania ocupada, una situación que, de acuerdo con la Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos, genera preocupación por la posible comisión de un crimen de lesa humanidad y una eventual limpieza étnica.
Un nuevo informe de Naciones Unidas señala que las fuerzas de seguridad israelíes expulsaron entre enero y febrero de 2025 a prácticamente toda la población de los campos de Yenín, Tulkarem y Nur Shams, y que posteriormente se ha impedido el regreso de sus habitantes.
El organismo internacional sostiene que el desplazamiento ha sido prolongado, sistemático y de gran escala, por lo que advierte que podría constituir el crimen de lesa humanidad de traslado forzado.
Según el reporte, ataques aéreos, el uso de excavadoras blindadas y detonaciones controladas habrían provocado daños suficientes para hacer inhabitables sectores completos de los campamentos. La ONU considera que estas acciones, cuando no existe una necesidad militar imperiosa, podrían representar una forma de castigo colectivo y generar preocupaciones sobre una posible limpieza étnica.
El informe también documenta que las autoridades israelíes mantienen restricciones que impiden a los desplazados regresar a sus comunidades, mientras continúan las operaciones militares en distintos puntos de Cisjordania.
La denuncia se suma a las advertencias internacionales sobre el aumento de los desplazamientos de población palestina y la expansión del control israelí en territorio ocupado.
Israel ha rechazado diversas acusaciones relacionadas con sus operaciones militares y sostiene que sus acciones responden a objetivos de seguridad.