La Organización de las Naciones Unidas (ONU) denunció la destrucción por un incendio de un centro de tránsito para pacientes con ébola ubicado en un campamento de desplazados en la provincia de Ituri, en el este de la República Democrática del Congo.
El centro se encontraba dentro del campamento de Kigonze, donde vivían alrededor de 19 mil personas desplazadas por la violencia. La instalación permitía aislar, realizar pruebas y atender a personas con sospecha de infección por el virus.
La ONU informó que el campamento quedó prácticamente abandonado después de que miles de residentes huyeran durante operaciones de seguridad y enfrentamientos registrados en la zona. La organización señaló que el incendio representa un nuevo obstáculo para contener el brote, debido a la pérdida de infraestructura sanitaria en una de las regiones más afectadas.
Julien Harneis, coordinador principal de la respuesta de la ONU contra el ébola, señaló que la instalación requirió recursos económicos, personal especializado y trabajo para establecer su operación. Su destrucción obliga a reconstruir parte de la capacidad sanitaria mientras continúan los contagios.
La situación también dificulta el seguimiento de personas que tuvieron contacto con pacientes infectados. La ONU indicó que en el campamento había alrededor de mil contactos de casos de ébola, pero solo una quinta parte había podido ser localizada después de la huida de los residentes.
El brote corresponde a la variante Bundibugyo y fue declarado el 15 de mayo. Hasta el 29 de septiembre se habían confirmado 8 mil 224 casos y 3 mil 982 muertes, con afectaciones en 63 zonas de salud de siete provincias.
La respuesta sanitaria también enfrenta problemas de seguridad. Naciones Unidas reportó el asesinato de dos trabajadores sanitarios en Kivu del Norte y restricciones para acceder a varias zonas afectadas.