El Programa Mundial de Alimentos (PMA) de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) redujo la asistencia alimentaria para 700 mil palestinos en la Franja de Gaza y Cisjordania debido a la falta de recursos económicos, una medida que agrava las condiciones de vida de la población en medio de la crisis humanitaria.
El recorte aplicado durante octubre dejó a 500 mil personas sin el apoyo que recibían en Gaza, donde el número de beneficiarios pasó de 1.6 millones a 1.1 millones. En Cisjordania, la cobertura disminuyó de 400 mil a 200 mil personas.
Ante la reducción de los recursos, Carl Skau, jefe interino del PMA, pidió a la comunidad internacional aportar 450 millones de dólares para recuperar la asistencia y mantener la entrega de alimentos y comidas calientes durante los próximos seis meses.
El funcionario advirtió que las condiciones en Gaza continúan siendo extremadamente peligrosas. Durante la última semana, los equipos de Naciones Unidas registraron alrededor de 50 ataques diarios en el territorio palestino.
Aunque el alto el fuego acordado entre Israel y Hamás en octubre de 2025 permitió reducir los niveles de hambruna, la situación alimentaria sigue siendo crítica. Según estimaciones del organismo, 1.4 millones de personas, equivalentes a 67 por ciento de la población de Gaza, enfrentan inseguridad alimentaria aguda en niveles de crisis o superiores.
De ese total, alrededor de 200 mil personas se encuentran en condiciones de emergencia y requieren asistencia inmediata para evitar muertes por inanición.
La falta de financiamiento también obligó al programa a reducir las raciones de alimentos a la mitad en Gaza. Además, el número de comidas calientes distribuidas diariamente bajó de 250 mil a 150 mil, mientras que 75 mil familias dejaron de recibir apoyo económico.
El organismo concentrará los recursos disponibles en los sectores con mayores necesidades, entre ellos personas enfermas, madres, niños en riesgo de desnutrición y habitantes de zonas cercanas a la denominada línea amarilla, que delimita áreas donde permanecen fuerzas israelíes.
A la escasez de recursos se suman las restricciones al ingreso de mercancías. La suspensión temporal de la entrada de productos comerciales, incluidos alimentos, complicó el abastecimiento en Gaza, aunque las autoridades israelíes anunciaron que retomarían la coordinación para permitir el ingreso de camiones.
En Cisjordania, el aumento de los ataques de colonos israelíes también ha agravado las condiciones de vida. Skau señaló que la inseguridad alimentaria en ese territorio se ha más que duplicado en los últimos tres años y que cerca de un millón de palestinos necesitan asistencia.
El funcionario también denunció daños en olivares, campamentos y aldeas, así como un incremento de los ataques durante las primeras dos semanas de la cosecha de aceitunas, periodo en el que se superó el total registrado durante todo el año anterior.
El PMA advirtió que la reducción de la ayuda pone en riesgo los avances alcanzados en los últimos meses y podría agravar el hambre conforme se acerca el invierno. Para mantener sus operaciones en Gaza y Cisjordania hasta marzo de 2027, la agencia necesita reunir 450 millones de dólares adicionales.