Durante una visita histórica al Principado de Mónaco, la primera de un pontífice desde 1538, el papa León XIV instó a los residentes a emplear su riqueza, influencia y “don de la pequeñez” en acciones que favorezcan el bien común y promuevan la paz. El pontífice enfatizó que la prosperidad y los recursos materiales deben ser puestos al servicio de la justicia y de la vida, especialmente en momentos en que la exhibición de poder y la opresión afectan a sociedades en diferentes partes del mundo.
León XIV fue recibido por el príncipe Alberto II y la princesa Charlene, y se dirigió a la población desde el balcón del palacio real. Durante su discurso, resaltó que los valores religiosos y la fe católica deben guiar los recursos de quienes cuentan con medios y poder, de manera que se defiendan la dignidad humana y la vida en todas sus etapas. Su mensaje incluyó un llamado a la solidaridad, la responsabilidad social y el compromiso de proteger el medio ambiente como parte de la acción por el bien común.
La visita incluyó celebraciones litúrgicas en la catedral de Mónaco y ceremonias oficiales que reflejan la relación histórica entre el principado y la Iglesia católica, donde la fe es considerada la religión oficial del Estado. Durante los encuentros, León XIV también destacó la importancia de la humildad y la colaboración entre los ciudadanos para lograr un impacto positivo en la sociedad y fortalecer la paz y la justicia en la región y en el mundo.