El papa León XIV pidió perdón en nombre de la Iglesia Católica por la tardía condena de la esclavitud y reconoció que durante siglos la institución guardó silencio frente a prácticas que atentaban contra la dignidad humana.
El mensaje fue difundido este lunes a través de la encíclica “Magnifica humanitas”, publicada desde el Vaticano, donde el pontífice también advirtió sobre los riesgos de la inteligencia artificial y su posible uso para generar nuevas formas de explotación y sometimiento humano.
León XIV, nacido en Estados Unidos bajo el nombre de Robert Prevost, señaló que la Iglesia Católica tardó hasta el siglo XIX en emitir una condena absoluta y universal contra la esclavitud.
“No se puede negar ni minimizar el retraso con el que la Iglesia y la sociedad condenaron el flagelo de la esclavitud”, escribió el pontífice.
Además, recordó que fue durante el pontificado de León XIII cuando se emitió una postura formal contra esta práctica.
“Es inevitable sentir un profundo dolor al considerar el enorme sufrimiento y humillación que la esclavitud ha significado para tantas personas. Por eso, en nombre de la Iglesia, pido sinceramente perdón”, expresó.
En el documento, el papa advirtió que la inteligencia artificial podría derivar en nuevas formas de control y sometimiento si no se regula de manera adecuada.
Paralelamente, en Perú, representantes del Vaticano realizaron un acto público de perdón hacia las víctimas del Sodalicio de Vida Cristiana, grupo religioso disuelto tras múltiples denuncias de abusos.
La ceremonia se llevó a cabo en la Iglesia de Catacaos, en la región norte peruana de Piura, donde el sacerdote español Jordi Bertomeu pidió disculpas a las víctimas en nombre de la Iglesia Católica.
“Hemos llegado tarde, tendríamos que haber llegado hace 20 años, y los sentimos de verdad, discúlpennos”, declaró Bertomeu durante la misa.
El acto estuvo acompañado por los cardenales peruanos Carlos Castillo y Pedro Barreto, quienes descendieron del altar y se arrodillaron frente a las víctimas como símbolo de perdón.
El Sodalicio de Vida Cristiana fue fundado en Perú por Luis Fernando Figari y durante años fue acusado de cometer abusos físicos, psicológicos, sexuales y económicos contra integrantes de la organización.
Las denuncias se hicieron públicas en 2015 gracias a la investigación realizada por los periodistas peruanos Pedro Salinas y Paola Ugaz en el libro “Mitad monjes, mitad soldados”.
León XIV también reconoció en su encíclica que la Iglesia no siempre actuó con transparencia ante este tipo de casos y destacó el papel de periodistas y organizaciones civiles en la exposición de abusos dentro de instituciones religiosas.