La Cámara de los Comunes del Reino Unido rechazó por estrecho margen un proyecto de ley que buscaba permitir la muerte asistida para adultos con enfermedades terminales en Inglaterra y Gales.
La votación terminó con 286 legisladores en contra y 270 a favor, por lo que la propuesta quedó descartada durante la actual sesión parlamentaria. El proyecto establecía que personas mayores de 18 años, con capacidad para tomar decisiones y una expectativa de vida inferior a seis meses, pudieran solicitar asistencia médica para poner fin a su vida bajo determinadas condiciones.
La iniciativa contemplaba varias medidas de supervisión. Dos médicos tendrían que evaluar de manera independiente cada solicitud y confirmar que la decisión fuera voluntaria, informada y libre de presiones. Posteriormente, un panel especializado revisaría el caso antes de autorizar el procedimiento.
La propuesta había sido aprobada por la Cámara de los Comunes en 2025, pero no logró completar su proceso legislativo en la Cámara de los Lores antes del cierre de la sesión parlamentaria. Por ello fue presentada nuevamente este año por la diputada laborista Lauren Edwards.
El gobierno mantuvo una posición neutral frente a la legislación. El primer ministro Andy Burnham decidió abstenerse de la votación y señaló que antes de modificar las normas sobre muerte asistida deben fortalecerse los servicios de cuidados paliativos y atención social.
Los opositores al proyecto señalaron riesgos relacionados con posibles presiones sobre personas vulnerables, errores en los pronósticos médicos y la suficiencia de las medidas de protección. Los defensores sostuvieron que la legislación permitiría ampliar las opciones para pacientes con enfermedades incurables.
La decisión mantiene vigente la legislación que prohíbe ayudar a otra persona a poner fin a su vida fuera de las excepciones contempladas por la ley.