El paro y la toma de instalaciones encabezados por el Sindicato Nacional Incluyente de las y los Trabajadores del Sector Salud cumplen 27 días en Michoacán, en medio de versiones encontradas entre autoridades estatales y la dirigencia sindical sobre el impacto en la atención médica.
El titular de la Secretaría de Salud de Michoacán señaló que las acciones han limitado el acceso a servicios en unidades médicas y administrativas. Aunque en algunos puntos la presencia de manifestantes es reducida, sostuvo que las tomas impiden la operación regular.
Entre las áreas afectadas se encuentran consultas generales, estudios clínicos, trámites, certificados médicos, laboratorios, servicios de rayos X y procedimientos menores.
Desde el sindicato, encabezado por Susana Jacuinde, la postura es distinta. La dirigencia sostiene que la protesta no interfiere con la atención ni con el abasto de insumos y que los servicios esenciales continúan operando.
El conflicto también alcanzó la logística sanitaria. Autoridades reconocieron que al inicio del paro hubo dificultades para la salida de vacunas, lo que obligó a aplicar medidas como el préstamo de biológicos del IMSS, la redistribución entre municipios y la solicitud de más dosis a la federación.
El contexto sanitario agrega presión. En Michoacán se reportan 386 casos de sarampión, con incremento en Morelia, más de 936 mil dosis aplicadas y una defunción confirmada.
El paro sigue activo y no hay una fecha definida para su levantamiento. Las instalaciones permanecen tomadas y las negociaciones no han mostrado avances públicos.