Las autoridades rusas ordenaron la expulsión de un pastor estadounidense y le impusieron una multa administrativa por realizar actividades religiosas consideradas fuera de los parámetros establecidos por la legislación local. El caso ocurrió en Petropavlovsk, una ciudad ubicada en la península de Kamchatka, donde el religioso participó en encuentros con fieles y abordó temas relacionados con la oración y la vida pública.
Durante las reuniones, el pastor habló sobre la importancia de rezar por el presidente de Estados Unidos, Donald Trump. Las autoridades determinaron que dichas intervenciones constituyeron actividad misionera no autorizada, por lo que iniciaron un procedimiento que concluyó con una sanción económica y la orden de abandonar el territorio ruso.
El líder religioso rechazó los señalamientos y sostuvo que no incurrió en ninguna falta. También afirmó que ha visitado Rusia en decenas de ocasiones a lo largo de los años sin enfrentar conflictos legales. Como parte de su defensa, señaló que anteriormente adoptó a cinco niñas rusas y que ha mantenido una relación cercana con ellas mediante viajes frecuentes entre ambos países.
La expulsión ocurre en medio de una política de supervisión estricta sobre las actividades religiosas realizadas por ciudadanos extranjeros dentro de Rusia. Las autoridades han aplicado en distintas ocasiones medidas similares contra personas que participan en reuniones o eventos considerados fuera de las normas establecidas para organizaciones religiosas.
El caso ha generado atención debido a que se suma a otros antecedentes relacionados con ciudadanos estadounidenses sancionados en Rusia por actividades de carácter social o religioso. La decisión refuerza la postura de las autoridades rusas respecto al control de las actividades desarrolladas por extranjeros en espacios vinculados con la religión y la participación comunitaria.