Pentágono exige acelerar producción de armas ante reducción de reservas tras conflicto con Irán
evangelio | 9 agosto, 2026

El Departamento de Defensa de Estados Unidos intensificó la presión sobre la industria militar para aumentar y acelerar la fabricación de armamento, luego de que las operaciones contra Irán redujeran aún más las reservas de municiones y sistemas de defensa antiaérea del país.

El portavoz del Pentágono, Sean Parnell, confirmó que el gobierno estadounidense trabaja para incrementar de manera significativa la adquisición de municiones y garantizar que las Fuerzas Armadas dispongan del armamento necesario frente a las amenazas actuales.

La instrucción más directa llegó esta semana del subsecretario de Defensa, Steve Feinberg, quien envió un memorando a representantes de la industria de defensa en el que estableció un plazo máximo de 21 días para presentar propuestas que permitan acortar los tiempos de entrega y elevar la capacidad de fabricación de sistemas considerados estratégicos.

Feinberg advirtió que los procesos que requieren años para desarrollar y producir armamento ya no son compatibles con las necesidades actuales de seguridad de Estados Unidos y pidió ampliar de inmediato la capacidad industrial.

La preocupación se concentra especialmente en los interceptores Patriot y THAAD, utilizados para enfrentar misiles y drones. Un análisis del Center for Strategic and International Studies (CSIS)señala que las reservas estadounidenses han disminuido considerablemente desde el inicio del conflicto, lo que podría limitar la capacidad de respuesta ante una eventual reanudación de las hostilidades.

De acuerdo con las estimaciones del centro de análisis, Estados Unidos contaba con aproximadamente 2 mil 330 interceptores Patriot antes de la guerra. Para abril, cuando entró en vigor un alto el fuego, el número había descendido a unos mil 30. Tras los combates recientes, las reservas se ubicarían entre 759 y 827 unidades, lo que representa una reducción de al menos 65 por ciento respecto al nivel previo al conflicto.

La situación también afecta al sistema THAAD. El inventario, calculado en 452 interceptores antes de la ofensiva, se redujo a entre 232 y 262 durante el alto el fuego de abril. Aunque posteriormente Estados Unidos logró recuperar parte de sus existencias, actualmente se estiman entre 234 y 278 unidades, todavía por debajo de los niveles anteriores a la guerra.

El CSIS advierte que la reducción de estos sistemas podría obligar a las fuerzas estadounidenses y a sus aliados en Medio Oriente a administrar con mayor cautela sus defensas, incluso utilizando menos interceptores contra drones y misiles entrantes, lo que aumentaría el riesgo de que algunos proyectiles logren superar las barreras defensivas.

Las declaraciones del Pentágono se producen en medio de un debate presupuestario en Washington. Una iniciativa de gasto en defensa permanece estancada en el Congreso, mientras algunos legisladores cuestionan la ofensiva militar contra Irán y se oponen a la propuesta de la Casa Blanca para elevar el presupuesto del Pentágono hasta 1.5 billones de dólares, frente a los aproximadamente 900 mil millones de dólares asignados el año anterior.

El presidente Donald Trump, por su parte, ha rechazado públicamente las versiones sobre una posible escasez de municiones y aseguró que Estados Unidos dispone de grandes cantidades de armamento, además de señalar que continúa la fabricación y envío de nuevas unidades.

El Pentágono sostiene que la aceleración de la producción forma parte de un proceso de modernización de la industria de defensa que comenzó antes del conflicto con Irán y que ahora busca reforzar la capacidad estadounidense para responder a futuras amenazas.

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