José Luis Valencia Ávila, conocido como “Pepito”, murió luego de resultar gravemente herido por la explosión de un artefacto de fabricación casera en el fraccionamiento Privada del Real, en Celaya, Guanajuato. El menor fue trasladado para recibir atención médica, pero las lesiones provocadas por la detonación terminaron por quitarle la vida.
El incidente ocurrió mientras el niño se encontraba junto a otro menor de siete años. La Fiscalía General del Estado mantiene abierta una investigación para determinar cómo llegaron los menores al dispositivo, quién lo elaboró y las circunstancias en las que fue manipulado antes de la explosión.
Las primeras revisiones establecen que el artefacto estaba compuesto por un tubo metálico que provocó heridas de gravedad al pequeño. Una de las piezas del objeto se incrustó en su cuerpo y ocasionó daños en vasos sanguíneos vitales, por lo que autoridades continúan con los análisis para conocer las características del dispositivo.
Familiares y amigos despidieron a José Luis durante una misa de cuerpo presente realizada en la iglesia de San Francisco, en el centro de Celaya. Más de 200 personas acudieron al servicio religioso vestidas de blanco y con globos del mismo color como muestra de apoyo y en memoria del menor.
Entre lágrimas, aplausos y muestras de cariño, la comunidad acompañó a los padres y familiares de Pepito durante la ceremonia. Posteriormente, el cortejo fúnebre se trasladó a un cementerio de la ciudad, donde el niño fue sepultado a pocos días de cumplir seis años.
El caso generó conmoción entre habitantes de Celaya, quienes han pedido que se esclarezca el origen del artefacto y se determinen responsabilidades por la presencia del dispositivo que provocó la muerte del menor.