La construcción de la fábrica de Tesla en Nuevo León se está retrasando debido a las dudas de Musk sobre la economía global, así como a retrasos en los permisos y la escasez de infraestructura.
El gobierno de Nuevo León aprobó incentivos por 153 millones de dólares para infraestructura básica y reducción del impuesto sobre la nómina, en un intento por disipar las preocupaciones sobre la cancelación de la planta, además, el regulador ambiental otorgó a Tesla un permiso de uso de suelo.
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Sin embargo, Tesla requerirá más permisos locales y federales, incluyendo el de la Comisión Reguladora de Energía, para construir y operar la fábrica en Nuevo León.
A pesar de que la elección de Nuevo León fue aclamada como una inversión basada en el modelo de nearshoring, con una inversión esperada de 10 mil millones de dólares en varias fases, no está claro si la planta abrirá incluso en 2025, a pesar de las expectativas iniciales de enviar vehículos desde México el próximo año.
En octubre, Musk declaró que, aunque aún planea construir la planta, no desea avanzar “a toda velocidad” debido a las altas tasas de interés, y más recientemente, admitió que el vehículo básico de próxima generación se producirá primero en su fábrica de Texas, debido a que la instalación de México no estará lista a tiempo.