La segunda vuelta presidencial en Perú continuó con un escenario de alta incertidumbre debido a la mínima diferencia entre los candidatos Keiko Fujimori y Roberto Sánchez. Con más del 90 por ciento de las actas contabilizadas, ambos aspirantes se mantenían separados por una cantidad reducida de votos, lo que impide anticipar un resultado definitivo.
Keiko Fujimori, candidata de Fuerza Popular e hija del expresidente Alberto Fujimori, conservó una ligera ventaja durante buena parte del escrutinio. Sin embargo, el avance en el conteo de votos procedentes de regiones rurales permitió que Roberto Sánchez redujera la diferencia e incluso llegara a colocarse momentáneamente por delante en algunos cortes oficiales.
Los conteos rápidos realizados por empresas encuestadoras también reflejaron un empate técnico. Una de las estimaciones más difundidas otorgó a Sánchez el 50.3 por ciento de los sufragios frente al 49.7 por ciento de Fujimori, una diferencia que se encuentra dentro del margen de error estadístico.
La estrecha disputa electoral generó reacciones en los mercados financieros peruanos. La moneda nacional registró una depreciación frente al dólar y la Bolsa de Valores de Lima presentó retrocesos, mientras inversionistas evaluaban los posibles efectos económicos del resultado electoral y de las propuestas impulsadas por ambos candidatos.
Las autoridades electorales pidieron esperar la conclusión del conteo oficial antes de declarar un ganador. Además de los votos pendientes dentro del país, aún resta contabilizar parte del sufragio emitido por ciudadanos peruanos residentes en el extranjero, un factor que podría resultar determinante en una contienda definida por márgenes mínimos.