La organización PETA India solicitó prohibir los paseos en elefante en el país tras la muerte de Chanchal, un ejemplar de 65 años que meses antes había sido utilizado en actividades turísticas, incluida una sesión de fotos en la que fue teñido de color rosa.
El caso generó indignación a nivel nacional e incluso llegó hasta el primer ministro Narendra Modi, a quien la organización envió una carta para pedir el fin de esta práctica, común en destinos turísticos del país.
En su petición, PETA India planteó sustituir el uso de animales por alternativas como elefantes robóticos o vehículos eléctricos decorados, con el objetivo de evitar el maltrato y proteger a la fauna.
La organización también señaló que el propietario del elefante estaría vinculado a otro caso de abuso, el de Malti, una elefanta utilizada para paseos en el Fuerte Amer, que fue golpeada antes de ser rescatada y trasladada a un santuario.
Además, denunció que los elefantes empleados en este tipo de actividades suelen permanecer encadenados cuando no están trabajando y son controlados con instrumentos que pueden causarles daño, lo que impacta tanto en su salud física como mental.
El caso de Chanchal reavivó el debate sobre el uso de animales en el turismo, en medio de una creciente presión pública para eliminar estas prácticas. PETA advirtió que los elefantes sometidos a este tipo de condiciones pueden volverse impredecibles, lo que también representa un riesgo para las personas.
Como alternativa, algunas regiones ya han comenzado a implementar opciones sin animales, como el safari con elefantes mecánicos impulsado por autoridades turísticas en Kerala, que busca mantener la experiencia para visitantes sin recurrir a la explotación de especies.