La noche del domingo, el Pueblo Mágico de Angangueo, vivió uno de los momentos más representativos de su calendario festivo con la celebración principal del Día de la Santa Cruz, donde la devoción y la tradición se hicieron presentes en cada rincón del municipio.
La jornada estuvo encabezada por el Arzobispo de Morelia, quien presidió el acto litúrgico y la simbólica subida de la cruz, acompañando a decenas de fieles y autoridades locales en un recorrido marcado por el respeto y la espiritualidad. Durante la procesión, las calles fueron adornadas con tapetes de aserrín elaborados por habitantes, una práctica que refleja el arraigo cultural de la comunidad.
Al caer la noche, la celebración se transformó en un espectáculo visual con el encendido de pirotecnia, una de las tradiciones más esperadas por los asistentes. Cientos de personas se congregaron en la cabecera municipal para presenciar cómo el cielo se llenaba de luces y colores en una exhibición constante.
Uno de los rasgos distintivos de esta festividad es la participación de los barrios, que se organizan para aportar sus propios juegos pirotécnicos. Entre ellos existe una competencia simbólica por ofrecer la mejor presentación, lo que da como resultado una sucesión casi ininterrumpida de detonaciones y “castillitos”, generando un ambiente vibrante y lleno de energía.
A pesar de la intensidad de los fuegos artificiales, brigadistas y voluntarios permanecieron atentos durante toda la noche para atender cualquier eventualidad. Los incidentes menores, como conatos de incendio, fueron controlados oportunamente, permitiendo que la celebración se desarrollara sin consecuencias graves.