Un día como hoy, 21 de enero de 1941, nació en Madrid José Plácido Domingo Embil, quien se convertiría en uno de los tenores y directores de orquesta más reconocidos del mundo. Con solo 8 años, su familia se trasladó a México, país que se convirtió en su hogar durante 13 años y en la escuela fundamental de su formación artística.
Para el público mexicano, Domingo no es solo una figura lejana de la ópera, sino un artista cuyo vínculo con el país dejó una huella profunda. En Ciudad de México estudió en el Conservatorio Nacional de Música desde los 14 años, donde perfeccionó piano y dirección orquestal. Para mantener a su familia siendo padre joven, trabajó como pianista en bares, acompañó a su madre en recitales y cantó en musicales y zarzuelas, acumulando una experiencia que luego sostendría su carrera internacional.
Su legado numérico es abrumador: 151 roles protagónicos de ópera (más que cualquier otro cantante), cerca de 4,000 representaciones, más de 100 grabaciones completas de ópera y haber inaugurado la temporada del Metropolitan Opera en 21 ocasiones, superando incluso a Enrico Caruso. Estas cifras, sin embargo, cobran vida cuando se recuerda que el cimiento de esa trayectoria monumental se construyó en los escenarios y conservatorios de México.