Los albergues para migrantes en la frontera norte de México registran una ocupación cercana al 15 por ciento, una reducción asociada al descenso en los intentos de ingreso a Estados Unidos tras el endurecimiento de la política migratoria del presidente Donald Trump.
En Ciudad Juárez, Chihuahua, la red de refugios se redujo casi a la mitad y actualmente quedan 18 instalaciones. Dirvan García, del Consejo Estatal de Población, señaló que la ocupación general ronda el 15 por ciento.
El perfil de quienes permanecen en estos espacios también cambió. Una parte importante de los residentes actuales son mexicanos desplazados por la violencia, mientras que entre la población extranjera predominan personas provenientes de Venezuela, Colombia y países de Centroamérica.
El cierre de la aplicación utilizada para solicitar citas de asilo en los puntos de entrada estadounidenses también contribuyó a modificar los flujos migratorios. Miles de personas que antes buscaban llegar a Estados Unidos han optado por permanecer en México, regresar a sus lugares de origen o buscar alternativas para establecerse.
La disminución de la migración en tránsito contrasta con las necesidades de quienes permanecen en territorio mexicano, particularmente personas desplazadas por violencia y familias que enfrentan dificultades para acceder a vivienda, empleo y servicios básicos.
El fenómeno refleja un cambio importante en las ciudades fronterizas, donde los albergues que anteriormente enfrentaban una alta demanda ahora operan con una capacidad considerablemente menor.