El acceso a un empleo decente sigue siendo un problema mayúsculo para los jóvenes en México, de acuerdo con el Tercer Reporte de Jóvenes Oportunidad, elaborado por YouthBuild México.
El estudio revela que, de los 15.6 millones de jóvenes ocupados entre 15 y 29 años, el 55 % (7.9 millones) enfrenta condiciones laborales precarias, careciendo de al menos uno de los componentes de un trabajo digno.
La precariedad se manifiesta de diversas formas: 4.7 millones de jóvenes no cuentan con un salario suficiente ni seguro social, 1.8 millones tienen seguro social pero su salario es insuficiente, y 1.4 millones perciben un salario considerado suficiente pero carecen de seguro social.
El Estado de México, Jalisco y Puebla son las entidades que concentran la mayor proporción de empleos precarios para ese grupo poblacional.
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El informe señala que los sectores que más empleo generan, como el comercio (22 %), la industria manufacturera (17 %) y la agricultura, ganadería, silvicultura, caza y pesca (16 %), son precisamente los que menos garantizan un ingreso suficiente para los jóvenes.
Jornadas laborales extenuantes y barreras estructurales
Aproximadamente cuatro millones de jóvenes trabajan más de 48 horas semanales, superando el límite legal, y afecta principalmente a quienes carecen de estudios superiores.
El estudio también destaca las barreras estructurales que perpetúan la precariedad laboral juvenil: la pobreza, que afecta a la tercera parte de la población joven; el limitado acceso a la educación, con altos niveles de rezago educativo; la carga desproporcionada de los cuidados en las mujeres; y la violencia, con el homicidio como principal causa de muerte entre jóvenes con bajos niveles educativos.