De acuerdo con reportes del sector, el precio de venta del mezcal artesanal se ha elevado entre un 200% y un 300% por encima de su costo de producción. Este ajuste responde, en gran medida, a la carga fiscal que recae sobre la bebida, la cual incluye el Impuesto Especial sobre Producción y Servicios (IEPS) para bebidas con alta graduación alcohólica, fijado en un 53%.
A este gravamen se suman otros como el Impuesto al Valor Agregado (IVA), el Impuesto Sobre la Renta (ISR), impuestos sobre nómina y diversos costos fiscales, lo que eleva considerablemente el precio final al consumidor. La situación afecta con mayor presión a los pequeños productores, quienes no pueden reducir costos mediante procesos industriales sin comprometer la calidad artesanal del producto.
Ante este escenario, representantes del sector han anunciado que buscarán replantear el esquema impositivo aplicado al mezcal. La propuesta consistiría en presentar a las autoridades una perspectiva más ajustada a la realidad de la industria, destacando su carácter artesanal y su cadena de producción manual, con el objetivo de moderar el impacto fiscal en el precio final.