La estrategia de precios aplicada por la FIFA para los boletos de la Copa Mundial 2026 ha generado inconformidad entre aficionados y autoridades, luego de que algunas entradas incrementaran su costo conforme avanzó la venta para el torneo que se realizará en Estados Unidos, México y Canadá.
La FIFA ha señalado que utiliza un esquema de precios variables, mientras que analistas lo identifican como fijación dinámica de precios, un modelo donde los costos cambian de acuerdo con la demanda. Aunque esta práctica no está prohibida, consumidores han cuestionado la transparencia del proceso por los aumentos registrados durante la compra.
Cuando se presentó la candidatura conjunta para organizar el Mundial 2026, se planteó que una entrada para la final tendría un costo máximo de mil 550 dólares. Sin embargo, en abril de 2026 los boletos más económicos para ese partido alcanzaron los 5 mil 785 dólares, mientras que los más costosos llegaron a los 10 mil 990 dólares.
Ronnie Das, de la University of Western Australia, y Wasim Ahmed, de la University of Hull, señalaron que, desde la perspectiva del consumidor, la diferencia entre precios dinámicos y variables termina reflejándose en modificaciones al alza durante la compra de entradas.
Los procuradores generales de Nueva York y Nueva Jersey iniciaron investigaciones sobre posibles prácticas engañosas relacionadas con la venta de boletos, no por el uso del modelo de precios dinámicos, sino por los señalamientos sobre la información proporcionada a los aficionados y la variación de costos.
Stefan Szymanski, economista especializado en deportes de la Universidad de Michigan, indicó que los precios actuales representan un aumento cercano al 1,000 por ciento frente al Mundial de 1994 en Estados Unidos, al comparar las cifras ajustadas por inflación. En esa edición, el boleto promedio costaba 58 dólares.
Szymanski también señaló que la FIFA redujo posteriormente los precios de los boletos para los 104 partidos del torneo y liberó habitaciones reservadas debido a una menor demanda.
El modelo de precios dinámicos ya había generado controversias en otros eventos, como ocurrió con la venta de boletos para conciertos de Oasis en Reino Unido durante 2024, cuando los costos aumentaron mientras los usuarios esperaban en filas virtuales.