El “Conejo Malo” lo hizo de nuevo, pero esta vez no fue por una canción, sino por meter las manos donde no debía. Bad Bunny desató una ola de indignación tras publicar fotos de su visita al Museo Nacional de Antropología en la Ciudad de México, donde se le ve tocando directamente una estela arqueológica. Aunque para cualquier mortal esto significaría una expulsión inmediata o una multa severa, el cantante se limitó a quitar la mano cuando los custodios se lo pidieron, dejando una pregunta en el aire: ¿las reglas de nuestro patrimonio no aplican para los famosos?
El Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) intentó calmar las aguas con un comunicado donde aclaran que el contacto físico con piezas arqueológicas está estrictamente prohibido y que el personal le llamó la atención al músico. Sin embargo, la respuesta resultó ser “gasolina para el fuego”. Miles de internautas estallaron contra la institución, cuestionando por qué no se le sancionó de forma ejemplar y por qué se le permitió publicar las imágenes, las cuales podrían incitar a sus millones de seguidores a repetir la misma conducta por un simple “like”.
“¿Y las consecuencias? Bien, gracias”, es el sentimiento generalizado en plataformas como X y TikTok, donde los usuarios acusan al museo de tener una doble vara para medir. Mientras que a un estudiante o turista común se le vigila con lupa, parece que a las celebridades se les da “vía libre” para ignorar los protocolos de conservación. El escándalo no solo pone en duda la seguridad de nuestras piezas más valiosas, sino que deja un mensaje peligroso sobre la impunidad cuando se tiene fama y poder.