Ante la amenaza de un arancel del 25 % anunciado por el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, los productores de aguacate de Michoacán y Jalisco están planeando abrir nuevos mercados en Asia y Sudamérica para reducir su dependencia del mercado estadounidense.
Eleazar Oseguera Aguayo, presidente de la Asociación de Productores y Exportadores de Aguacate de Jalisco (Apeajal), señaló que el objetivo es diversificar los destinos de exportación para evitar una saturación del mercado y garantizar la continuidad del negocio en caso de que los aranceles afecten las ventas hacia el norte.
“Queremos tener más mercado, para poder mandar a otro lado”, explicó.
Aunque el aguacate mexicano ya tiene presencia en países como Chile, Brasil, China y Corea del Sur, Michoacán sigue siendo el principal productor del fruto, mientras que Jalisco también está aumentando su enfoque hacia la exportación.
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La incertidumbre ha aumentado desde el 31 de enero, cuando el gobierno estadounidense confirmó que los aranceles a productos provenientes de México y otros países, como Canadá y China, entrarán en vigor el 1 de febrero, lo que podría reducir significativamente el volumen de exportación de productos mexicanos como el aguacate.
El valor económico de la temporada de aguacate en México se estima en tres mil millones de dólares, mientras que el comercio del aguacate en Estados Unidos aporta cuatro mil 200 millones de dólares anuales, según la Asociación de Productores y Empacadores Exportadores de Aguacate de México (Apeam).
No obstante, hasta el momento, las exportaciones no se han visto afectadas por los aranceles, y se espera que el aguacate mexicano siga siendo el principal ingrediente en los menús de los estadounidenses para el Super Bowl, evento programado para el 9 de febrero, que tradicionalmente genera un alto consumo de guacamole.
Para hacer frente a esta situación, los productores de Jalisco están tomando medidas para mejorar la calidad y sostenibilidad de sus cultivos, lo que incluye la certificación de más huertas y la expansión de entre cuatro mil y cinco mil hectáreas de cultivo.
En paralelo, buscan incrementar su presencia en mercados internacionales, con la meta de asegurar que el aguacate mexicano continúe siendo un referente mundial, independientemente de las tensiones comerciales con Estados Unidos.
Actualmente, el 94 % del aguacate consumido en el Super Bowl proviene de Jalisco y Michoacán, y estas regiones continúan siendo responsables de enviar entre el 90 % y el 95 % de su producción a dicho país.