La Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (PROFEPA) respaldó la intervención armada realizada durante el operativo en el que fue abatido el tigre de Bengala Kenzo, al señalar que la acción se llevó a cabo con el objetivo de proteger la vida del médico veterinario que participaba en el procedimiento de sedación del ejemplar.
La dependencia explicó que el felino reaccionó de forma agresiva después de que se le aplicara un dardo tranquilizante, lo que generó una situación de riesgo en campo. Ante ello, elementos de seguridad intervinieron para “contener la agresión” mediante el uso de un arma de fuego, con el argumento de evitar un ataque directo contra el personal médico que realizaba la contención del animal.
PROFEPA detalló que, tras la intervención, el tigre fue retirado con vida del sitio donde ocurrió el incidente y recibió atención médica inmediata por parte del equipo presente. Sin embargo, precisó que el ejemplar murió durante su traslado para continuar con el procedimiento de manejo y valoración veterinaria.
La autoridad ambiental añadió que el tigre de Bengala era responsabilidad del refugio donde permanecía bajo resguardo, por lo que el caso será revisado a partir de los resultados de la necropsia realizada por profesionales. El estudio busca establecer con precisión las circunstancias en las que ocurrió la muerte del animal y las condiciones en que se desarrolló el operativo.
El hecho se originó tras la fuga del ejemplar en el municipio de Tepetlaoxtoc, Estado de México, lo que derivó en un despliegue de búsqueda y captura por parte de autoridades ambientales y de seguridad, con el objetivo de evitar riesgos a la población y lograr su control sin mayores incidentes.