Miles de personas se congregaron en las calles de Copenhague y otras ciudades danesas y groenlandesas en una jornada de protesta contra los planes de Estados Unidos para adquirir Groenlandia. Los manifestantes, portando banderas de Dinamarca y del territorio autónomo, corearon consignas a favor de la autodeterminación, respondiendo a la presión arancelaria anunciada por el presidente Donald Trump. Este había declarado un impuesto del 10% a la importación de bienes desde ocho países europeos, amenazando con elevarlo al 25% en junio si no se concretaba la venta de la isla.
La movilización, organizada por asociaciones de groenlandeses, buscó enviar un mensaje unificado de respeto a la democracia local, en línea con una encuesta que muestra un 85% de oposición en Groenlandia a integrarse a EE.UU. Paralelamente, varios aliados europeos de la OTAN iniciaron un ejercicio militar simbólico en el Ártico, destacando pequeños contingentes en la isla para afirmar la soberanía colectiva, en una maniobra a la que Washington fue invitado.
En medio de estas acciones, una delegación bipartidista del Congreso estadounidense se reunió en Copenhague con autoridades danesas y groenlandesas. Los legisladores, encabezados por el senador Chris Coons, minimizaron la existencia de una amenaza de seguridad inmediata contra la isla y enfatizaron, en cambio, la necesidad de una cooperación amplia para abordar los desafíos en el Ártico, marcados por el cambio climático y las nuevas rutas marítimas.