Un estudio científico reveló que poblaciones de ratas y ratones de zonas urbanas del noreste de Estados Unidos presentan mutaciones genéticas relacionadas con una mayor resistencia a los rodenticidas utilizados para controlar plagas. La investigación fue publicada bajo el título “Distribución y frecuencia de los polimorfismos del gen Vkorc1 en ratones domésticos y ratas noruegas del noreste de Estados Unidos” en la revista científica Pest Management Science.
El trabajo fue realizado por un equipo integrado por Jin-Jia Yu, Alvaro Toledo, Adrienne E. Kasprowicz, Megan V. Phifer-Rixey, Xiaodan Pan, Babatunji Daramola y Changlu Wang, con participación de investigadores de la Universidad Rutgers y la Universidad Drexel. Los especialistas analizaron el gen Vkorc1, debido a que algunas de sus mutaciones están relacionadas con la resistencia a los rodenticidas anticoagulantes más utilizados.
Para la investigación fueron estudiados 147 ratones domésticos y 143 ratas noruegas recolectadas en áreas urbanas de Nueva York, Nueva Jersey, Pensilvania y Washington D.C. Los resultados mostraron que el 84 por ciento de los ratones analizados presentaba al menos una mutación en dicho gen, mientras que cerca del 70 por ciento tenía variantes previamente asociadas con resistencia a rodenticidas. En el caso de las ratas noruegas, alrededor del 35 por ciento presentó alteraciones genéticas en el mismo gen.
Los científicos también identificaron nuevas variantes del gen Vkorc1 que no habían sido registradas previamente en ratones domésticos ni en ratas noruegas. El equipo señaló que todavía es necesario realizar más estudios para determinar si estos cambios genéticos tienen un efecto directo en la capacidad de los roedores para sobrevivir a los pesticidas utilizados en su control.
Jin-Jia Yu, investigadora postdoctoral de la Facultad de Ciencias Ambientales y Biológicas de la Universidad Rutgers y autora principal del estudio, indicó que la resistencia genética parece estar más extendida en los ratones domésticos de lo que se había estimado. Los investigadores explicaron que una posible diferencia entre especies está relacionada con su comportamiento, debido a que los ratones suelen explorar y consumir alimentos nuevos con mayor facilidad, mientras que las ratas muestran mayor cautela ante elementos desconocidos.
El estudio señala que la expansión de estas mutaciones puede representar un desafío para el control de plagas, debido a que los roedores pueden contaminar alimentos, causar daños en edificios e instalaciones y favorecer la propagación de enfermedades. Los especialistas plantearon la importancia de aplicar estrategias de manejo más amplias que combinen distintos métodos de control y reduzcan la dependencia exclusiva de los rodenticidas.