A medida que se acercan las festividades de Navidad, millones de cristianos alrededor del mundo se preparan para la celebración del nacimiento de Jesús.
Historiadores y estudiosos de la materia aseguran que, aunque Jesús efectivamente existió y nació en la provincia romana de Galilea hace aproximadamente dos mil años, la idea de que su nacimiento ocurriera en invierno, específicamente el 25 de diciembre del año 1 d. C., es altamente improbable.
De hecho, investigaciones recientes sugieren que el nacimiento de Jesús podría haberse dado en primavera, una confusión que se originó por un error hace más de mil años.
La primera mención del 25 de diciembre como la fecha del nacimiento de Jesús data del siglo IV d. C; sin embargo, la mayoría de los estudiosos coinciden en que esa fecha tiene escasa relación con el día real del nacimiento del Mesías.
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El clima de la época indica que muy probablemente no habría pastores en los campos cuidando sus ovejas durante el invierno, ya que en esa temporada las resguardaban para protegerlos de las inclemencias del tiempo.
Investigaciones astronómicas han permitido teorizar que Jesús pudo haber nacido entre los años 6 y 4 a. C.
Un eclipse lunar ocurrido poco antes de la muerte de Herodes el Grande y registros de astronomía china apuntan a la primavera del año 5 a. C. como el momento más plausible.
Según el Evangelio de Lucas, esa temporada es precisamente cuando los pastores cuidaban sus rebaños al aire libre, lo que refuerza la idea de un nacimiento primaveral.
Adicionalmente, algunos expertos han propuesto que la famosa estrella de Belén que guió a los Reyes Magos no era un cometa, sino un fenómeno astronómico más discreto, generalmente pasado por alto por los observadores inexpertos.
La elección del 25 de diciembre como fecha de celebración se puede rastrear al Imperio Romano, el cual alineó la festividad del nacimiento de Cristo con la celebración de la Saturnalia, una popular fiesta de invierno, y con el establecimiento de la fiesta pagana del Sol Invictus, promovido por el emperador romano Aureliano.