La vigilancia en las huertas limoneras de Apatzingán volvió a incrementarse tras nuevos reportes de presiones económicas y prácticas de cobro ilegal contra productores de la región.
La presencia de convoyes militares y unidades de la Guardia Nacional se ha concentrado en caminos rurales, accesos a parcelas y puntos de empaque, donde trabajadores y agricultores habían señalado un aumento de amenazas durante las últimas semanas.
Los recorridos, que forman parte de un operativo de contención ya desplegado en otros periodos, buscan inhibir la actividad de grupos que imponen cuotas para permitir la cosecha, el traslado o la venta del limón.
Aunque los despliegues ofrecen un respiro temporal, productores consultados advierten que las extorsiones tienden a reactivarse cuando disminuye la presencia de las autoridades, lo que genera desconfianza sobre la capacidad de estos patrullajes para sostener una reducción real del problema.
En distintas huertas se han reforzado filtros móviles y revisiones de vehículos, además de recorridos por brechas donde suelen registrarse incidentes.
Sin embargo, organizaciones locales insisten en que la vigilancia debe acompañarse de investigaciones que permitan identificar a quienes controlan las redes de cobro, de lo contrario -señalan- el ciclo de extorsiones vuelve a repetirse.
La actividad limonera, considerada una de las principales fuentes económicas de la Tierra Caliente, continúa operando bajo tensión.
Productores sostienen que las medidas actuales solo atienden la superficie del problema y demandan una estrategia de mayor alcance que asegure condiciones estables para la cosecha y comercialización del fruto.