La tripulación de la misión Artemis II será recibida por un equipo médico especializado de la Armada de Estados Unidos tras su regreso a la Tierra, como parte de un protocolo de atención posterior al amerizaje que incluye evaluación de descompresión y monitoreo inmediato de salud.
El procedimiento se activará una vez que la cápsula Orion complete su descenso en el océano Pacífico, donde equipos de recuperación naval y personal médico abordarán a los astronautas para realizar las primeras revisiones médicas en alta mar, antes de su traslado a instalaciones terrestres.
De acuerdo con los planes operativos, la intervención del personal de la Armada forma parte de los protocolos de seguridad establecidos para misiones de retorno desde el espacio profundo, debido a los efectos fisiológicos que pueden presentarse tras la exposición prolongada a microgravedad y el reingreso atmosférico.
La atención médica inmediata es importante porque los astronautas pueden experimentar cambios bruscos en la presión arterial, alteraciones en el equilibrio, pérdida de masa muscular, deshidratación y efectos de desorientación tras varios días en microgravedad, por lo que la evaluación temprana permite detectar complicaciones y estabilizar su condición antes del traslado a centros médicos especializados.
La misión, que representa el primer vuelo tripulado hacia las cercanías de la Luna en más de cinco décadas, contempla que los astronautas sean trasladados posteriormente a centros de evaluación médica para análisis más detallados, luego de las primeras atenciones realizadas en el punto de recuperación.
El operativo de retorno incluye la participación de buzos, embarcaciones y aeronaves militares, en coordinación con la agencia espacial estadounidense, para asegurar la recuperación de la tripulación y el monitoreo de cualquier complicación derivada del viaje espacial.