Reino Unido anunció este martes una nueva inversión de 115 millones de libras esterlinas, equivalentes a unos 132.5 millones de euros, para fortalecer una futura misión multinacional destinada a proteger la navegación en el estratégico Estrecho de Ormuz, actualmente afectado por el conflicto entre Estados Unidos e Irán.
Durante una cumbre virtual copresidida por Londres y Francia, en la que participaron ministros de Defensa de más de 40 países, el secretario británico de Defensa, John Healey, aseguró que la operación tendrá un carácter “defensivo, independiente y creíble”.
El funcionario explicó que la misión comenzará a operar “cuando las condiciones lo permitan”, en medio de la tensión regional y el bloqueo marítimo derivado de la guerra.
El Ministerio de Defensa británico detalló que el paquete incluirá drones autónomos detectores de minas, sistemas antidrones de última generación, aviones de combate Eurofighter Typhoon y el destructor HMS Dragon, considerado uno de los buques de guerra más avanzados del país y que ya se dirige hacia Oriente Medio.
Asimismo, Londres aportará el sistema “Beehive”, conformado por lanchas militares no tripuladas, además de especialistas británicos en operaciones de desminado marítimo.
Durante la reunión, Healey defendió el papel de coordinación que el Reino Unido ha asumido en la seguridad del estrecho de Ormuz y afirmó que el despliegue representa un “compromiso firme y claro” para garantizar la navegación en la región.
Aunque el Ministerio de Defensa británico indicó que otros países también anunciaron contribuciones para la futura misión multinacional, no reveló qué naciones participarán ni los recursos que aportarían.
Desde el inicio de la escalada militar en Oriente Medio, el gobierno británico ha evitado involucrarse directamente en ataques conjuntos con Estados Unidos e Israel contra Irán; sin embargo, sí ha permitido el uso de bases militares británicas por parte de Washington y ha reforzado su presencia militar en la zona bajo un enfoque “defensivo”.
El estrecho de Ormuz, considerado uno de los corredores marítimos más importantes del mundo por donde circula cerca del 20 por ciento del petróleo transportado globalmente, permanece bloqueado desde el 28 de febrero tras el estallido de la guerra.