A poco tiempo de las elecciones en Estados Unidos, la política antimigratoria del Gobierno de Joe Biden recrudeció, reflejándose en la expulsión de más de 150 mil ciudadanos de Centroamérica a suelo mexicano en los últimos seis meses.
La Secretaría de Relaciones Exteriores (SRE) de México reveló que de marzo a agosto de 2023, los deportados de al menos ocho nacionalidades fueron ingresados a México sin una estrategia para ayudarles a regresar a sus países de origen.
En el periodo de tiempo referido, los venezolanos son los más deportados, sumando 41 mil 872 ciudadanos expatriados; 40 mil 747 hondureños; 39 mil 105 guatemaltecos; ocho mil 269 salvadoreños y tres mil 526 cubanos.
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En lo que respecta a nicaragua, son dos mil 543; 225 de Haití y 22 de “otras nacionalidades” que no se pudieron establecer desde los departamentos de migración de los Estados Unidos.
Apenas en septiembre, funcionarios mexicanos se reunieron con la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza de EU y acordaron “despresurizar” las ciudades del norte de México que limitan con El Paso, Eagle Pass y San Diego a través de la deportación asistida de inmigrantes a sus países de origen.
Los funcionarios mexicanos acordaron implementar 15 acciones, entre las cuales destacan la repatriación por aire y tierra a los países de origen de los deportados de las distintas nacionalidades.