Dos voluntarios michoacanos de la brigada internacional Topos Azteca permanecen en Venezuela participando en las tareas de recuperación tras el terremoto que azotó el estado de La Guaira, donde continúan los trabajos para localizar víctimas entre las estructuras colapsadas.
Mientras parte del equipo asistió a Morelia para acompañar a la doctora Patricia Alarcón durante la entrega de la Presea Amalia Solórzano Bravo 2026, Jesús Efraín Rubio, originario de Maravatío, y Adrián Aguirre, integrante del Cuerpo de Bomberos Voluntarios de Purépero, siguen desplegados en la zona del desastre.
Ambos forman parte de la misión encabezada por Héctor Méndez Rosales, fundador de Topos Azteca, agrupación creada tras el sismo de 1985 en México y que desde entonces ha intervenido en operaciones de ayuda humanitaria dentro y fuera del país.
Los rescatistas señalaron que la emergencia ha entrado en una etapa distinta a la búsqueda de sobrevivientes. Actualmente, especialistas revisan la estabilidad de los inmuebles dañados mientras las brigadas trabajan en la recuperación de cuerpos y la remoción de escombros.
Explicaron que, aunque las posibilidades de encontrar personas con vida son mínimas debido al tiempo transcurrido desde el terremoto, las labores continúan para brindar certeza a las familias de las víctimas y apoyar a las autoridades venezolanas.
Además de compartir detalles de la misión, los integrantes de Topos Azteca destacaron que cada despliegue internacional representa un importante esfuerzo económico para los voluntarios. En muchos casos, son ellos mismos quienes cubren los gastos de transporte, alimentación y permanencia durante varias semanas, además de adquirir el equipo necesario para operar.
Indicaron que, al finalizar cada misión, acostumbran dejar en la comunidad afectada parte del material utilizado, como casas de campaña, herramientas, ropa y medicamentos, como una forma de apoyar a la población incluso después de concluir las labores de rescate.
Los brigadistas también explicaron que los parches colocados en sus uniformes simbolizan las distintas emergencias en las que han participado a lo largo de los años. Cada insignia representa una misión, ya sea por sismos registrados en México, desastres naturales como el huracán en Acapulco o intervenciones en otros países.
Finalmente, hicieron un llamado a fortalecer la cultura de la prevención en México, al señalar que la preparación ciudadana es la mejor herramienta frente a fenómenos naturales impredecibles. Consideraron indispensable que niñas, niños y adolescentes reciban capacitación en materia de protección civil para saber cómo actuar en caso de una emergencia y contribuir a reducir riesgos.