La acumulación de azolve en los canales que alimentan al lago de Pátzcuaro encendió las alertas este 2026, lo que obligó a intensificar los trabajos de limpieza para evitar bloqueos que impidan el paso natural del agua y agraven el deterioro del cuerpo lacustre.
Desde hace varias semanas, maquinaria pesada opera en distintos puntos estratégicos de la cuenca con el objetivo de retirar sedimentos que se han acumulado por años. Las labores se desarrollan en tres frentes de trabajo simultáneos, donde participan maquinistas y personal operativo apoyados por cinco excavadoras.
El retiro de azolve se concentra en los canales de Chapultepec, Ihuatzio, Jarácuaro y Erongarícuaro, considerados vitales para mantener el flujo hídrico desde los manantiales hacia el lago. En total, se proyecta extraer alrededor de 240 mil metros cúbicos de material, una acción necesaria para prevenir estancamientos, inundaciones y la pérdida de profundidad en estas zonas.
Para estas tareas se destinó una inversión de 13.74 millones de pesos, recursos que buscan garantizar que el agua rehabilitada de los manantiales pueda llegar sin obstáculos al lago, luego de los trabajos de recuperación realizados en los últimos dos años.
Las acciones se llevan a cabo con la participación de dependencias ambientales, agrícolas y pesqueras, bajo el argumento de que la problemática del azolve no solo afecta al ecosistema, sino también a las actividades productivas y a las comunidades que dependen del lago.
Autoridades estatales señalaron que la remoción de sedimentos es una medida preventiva y urgente para frenar el avance del deterioro del lago de Pátzcuaro, uno de los cuerpos de agua más importantes del estado, y evitar que la falta de mantenimiento continúe afectando su viabilidad a largo plazo.